En su etimología
“corrupción” proviene del término latino “corruptio” que significa
alteración, modificación o descomposición de algo existente. El
sentido amplio de este término se refiere al momento en que una determinada función
cambia su comportamiento habitual y se realiza de una manera indebida.
Si acudimos al
diccionario de la
Real Academia Española [1] encontramos la siguiente definición:
“Acción y efecto de corromper o corromperse. Alterar o trastocar la forma de
algo. Sobornar a alguien con dádivas o de otra manera. Pervertir o seducir a
alguien. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica
consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellos en
provecho, económico o de otra índole de sus gestores”.
Por su parte, el Diccionario Jurídico[2] la define como: “Acción y efecto de
corromper. Cohecho. Soborno de persona o autoridad mediante precio, especies,
promesa o cualquier otro medio”.
Si bien el sentido etimológico del término "corrupción" es claro y concreto, el uso que a lo largo de la historia se ha hecho de él ha sido ambiguo y ha ido variando en función de los diferentes momentos históricos y sus contextos político, jurídico y moral. A veces se ha utilizado para hacer referencia a actividades concretas pero también para expresar situaciones más generales como la destrucción, la adulteración o la desintegración (Peter Euben, 1989).
A continuación incluimos una serie de definiciones elaboradas por algunos de los autores más reconocidos en el análisis del fenómeno de la corrupción.
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Heidenheimer[3]: “La corrupción se da cuando alguien que detenta el
poder encargado de hacer ciertas cosas… es inducido mediante recompensas
monetarias o de otro tipo… a realizar acciones que favorecen a quien ofrece la
recompensa y en consecuencia dañan al grupo o a la organización al que el
funcionario pertenece”.
Eduardo Wills<!--[if !supportFootnotes]-->[4]: “Uso de funciones y
atribuciones públicas para obtener o conceder beneficios particulares, en
contravención de las disposiciones
legales y normativas existentes en un momento histórico dado. De manera
más general, es el uso indebido del poder y de los recursos públicos para el
beneficio personal o el beneficio político particular”.
Banco Mundial[5]: “Abuso
de un funcionario público en beneficio privado en el entendido que ese
beneficio pueda darse ya sea que el funcionario acepte el soborno o extorsione
al perjudicado”.
Joseph Nay[5]: “Comportamiento
que se aparta de las obligaciones normales de la función pública por motivos
privados (la familia, el entorno cercano), pecuniarios o de incremento de
estatus. También sostiene que implica una conducta que se desvía de las
obligaciones de orden público normales debido a intereses personales o
beneficios monetarios o de orden social; o lo que viola normas respecto al uso
de cierto tipo de influencias con fines personales”.
Jesús González Pérez[5]: “Utilización de las protestas públicas para intereses particulares
cualquiera que sea la forma de manifestarse, sea en beneficio propio o de un
tercero o de un partido político, sea por razón de amistad o por dinero o por
otras prestaciones”.
Francisco Laporta[5]: “La
corrupción significa que un servidor público abusa de su autoridad para obtener
un ingreso extra del caudal público (…). Conducta que se desvía de los deberes
formales de un cargo público a causa de ganancias (pecuniarias o de status) de
tipo privado (personal, familiar o de grupo)”.
J. Van Klaveren[5]: “Un
funcionario público corrupto considera su cargo como un negocio del cual
buscará maximizar los ingresos. Por ello, el nivel de sus entradas dependerá de
la situación de mercado y de su talento para encontrar el punto de máxima
ganancia a costa de la demanda pública”.
Carlos Cubillo[5]: “La
corrupción es todo conjunto de acciones u omisiones generadoras de una conducta
ilícita y dolorosa, desarrollada clandestinamente por los titulares de las
competencias necesarias para el ejercicio de determinadas funciones públicas, y
que provoca un beneficio injustificado –económico o de otra índole- a favor de
la autoridad o empleado público que actúa, o de otras personas elegidas por él
mismo, y todo ello en perjuicio de la integridad de los poderes públicos”.
Garzón Valdés<!--[if !supportFootnotes]-->[6]: “La corrupción consiste en la violación limitada de una
obligación por parte de uno o más decisores con el objeto de obtener un
beneficio extraposicional del agente que lo(s) soborna o a quien extorsiona(n)
a cambio del otorgamiento de beneficios para el sobornante o el extorsionado que
superan los costos del soborno o del pago del servicio extorsionado”.
Gibbons<!--[if !supportFootnotes]-->[7]: “Desobedecer pautas que regulan la actividad pública
–colectiva- con el fin de satisfacer intereses personales”.
López<!--[if !supportFootnotes]-->[8]: “Transgresión de normas
dentro de un determinado orden social, en este caso, de una sociedad política
como totalidad organizada y volente de una cierta racionalidad, transgresión
que cuestiona en alguna medida la supervivencia razonable de esa totalidad”.
J. G. Padioleau<!--[if !supportFootnotes]-->[9]: “Son cuatro los elementos de la
definición: 1. La violación de reglas y de normas relativas a lo que es percibido
como ‘interés general’ en una sociedad política de una época determinada. 2. En
el curso de un ‘cambio clandestino’ entre los mercados político, social y
económico. 3. Con la consecuencia (esperada) de dar, a individuos o a grupos,
‘medios de acceso o de influencia’ en los procesos de decisión política y
administrativa ‘superiores’ a los que ellos dispondrían en un ejercicio abierto.
4. Y traduciéndose eventualmente por ‘beneficios’ tangibles, materiales o de
otra clase, por las partes (o alguna de ellas) intervinientes en la transacción”.
<!--[endif]-->
[1] Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, Madrid, 2001, vigesimo segunda edición.
[3]<!--[endif]-->
Laporta, Francisco, J, “La corrupción política:
introducción general”, en Andrés Ibáñez, et al., La corrupción política, Madrid, Alianza,1997., p. 20.
<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--> Diego Bautista,
Óscar, ¿Por qué se corrompen los servidores públicos?, Toluca, Estado de
México, Universidad Autónoma del Estado de México, CICSYH Poder Legislativo del
Estado de México, 2010.
[5] Arjona Trujillo, Ana María,
La corrupción política: una revisión de
la literatura, Madrid, Departamento de Economía, Universidad Carlos III,
documento 02-14, serie de economía 04, 2002
<!--[if !supportFootnotes]-->[6] Garzón Valdés, Ernesto, “Acerca
del concepto de corrupción”, en Andrés
Ibáñez, et al., op.cit.,1997, p. 52.
[7]
Álvarez, Silvia, “Reflexiones sobre la calificación moral
del soborno”, en Andrés Ibáñez, et al., op.cit., p. 93.
[10] “Índice de percepción de la Corrución, 2011”, sitio web “Transparencia Internacional”.
Enlaces:
Qué hacer con la corrupción, de José Antonio Gómez Yáñez y César Molinas, El País, 22 de enero de 2013
Cómo cambiar la tendencia, de Adela Cortina, El País, 23 de enero de 2013
Ilustración: 25.media.tumblr.com
Enlaces:
Qué hacer con la corrupción, de José Antonio Gómez Yáñez y César Molinas, El País, 22 de enero de 2013
Cómo cambiar la tendencia, de Adela Cortina, El País, 23 de enero de 2013
Ilustración: 25.media.tumblr.com
